(URBANA) [06:36 ] - El 2011 está a la vuelta de la esquina. En los meses que vienen se diseñará el escenario en el cual los entrerrianos elegiremos al próximo gobernador. El principal interrogante es lo que sucederá dentro del propio peronismo.
La dinámica y la solución de la interna entre Busti y Urribarri es el gran tema y en él reside, en el modo y los tiempos que se defina, el futuro del peronismo.
La fecha de la interna, si es abierta o simultánea o si habrá o no internas. La modificación de la Ley Castrillón, la Ley de Lemas, si se pegan o no las elecciones provinciales con las nacionales son puntos a discutir y negociar, de los cuales hoy no abundan certezas.
En el medio un contexto complejo, signado por el derrumbe del kirchnerismo y la asfixia financiera de la provincia, el peronismo tiene situaciones locales complejas como la de Gualeguaychú, hoy sumergida en la pelea por los Fondos de la Cafesg, que ameritan un tratamiento especial.
De la forma y con el éxito que el peronismo resuelva todos estos interrogantes depende en gran medida el hecho de que el próximo gobierno provincial siga siendo del PJ.
De la redacción de La Opinión Popular
Reunión del Consejo Provincial del PJ de Entre Ríos
La interna del PJ va en busca de su desenlace. Pero lo hace en el medio de un hermetismo que sólo se quiebra por la fuerza de hechos consumados que acarrea su propia dinámica personalista que la circunscribe estrictamente a Jorge Busti y Sergio Urribarri. No hay muchas certezas ni información precisa de lo que quieren los principales actores, sólo versiones e interpretaciones interesadas. Tal vez ni siquiera ellos hayan decidido lo que van a hacer.
La reunión del Consejo Provincial del PJ con el bloque de Diputados del oficialismo fue una muestra clara de la indefinición que sobrevuela al peronismo. No hubo ninguna disquisición, ni siquiera algún indicio claro.
Una nueva agenda se impone por encima de viejos reclamos que tampoco encontraron respuesta como la modificación de la Ley Castrillón -impulsada por los liderazgos locales y departamentales principalmente.
En esa reunión, todos coincidieron en la necesidad de no pegar las elecciones provinciales con las nacionales y en manejar los tiempos con inteligencia para no sufrir el efecto arrastre de la debacle kirchnerista, cuestión esta que hoy es planteada hasta por quienes se definen como integrantes del proyecto nacional de Cristina y Néstor.
Por fuera o por dentro del PJ
Las consultas para definir la agenda electoral se dan en el medio de la discusión que tienen las cúpulas del peronismo mediante la cual dirimen si van por dentro o por fuera de la tradicional estructura partidaria.
En este punto, es Busti quien fija posturas y acomoda, en función de los espacios que libera, a sus probables competidores internos. Busti dice o le deja decir a algunos de los suyos que el Peronismo Federal irá por fuera del PJ, pero luego sostiene que su ruptura con el PJ no es definitiva.
Los bustistas rechazan de plano cualquier acercamiento a Kirchner. "Una alianza electoral significaría la ruptura del PJ", dijo esta semana una fuente del partido que integra un sector que trabaja por afuera del proyecto del gobernador.
En este tema, la cuestión es Kirchner y no Urribarri. El Peronismo Federal sabe que ganarle una interna al patagónico no es una empresa sencilla, y menos con el PJ en manos del ex presidente, quien utilizará todo su poder para impedir la competencia interna o para armar un escenario acorde a sus intereses, ya sea en los tiempos o en los modos de la interna: lo que Busti denomina como "falta de reglas claras".
Este reclamo recurrente de Busti parece ser una crítica al kirchnerismo y no una preocupación cierta por la performance de Urribarri en una posible interna del PJ entrerriano.
Es posible que el urribarrismo duro "prenda una vela" por día pidiendo que Busti se vaya por fuera del PJ. Ya que de este modo podrá tener la cancha despejada para asegurarse con mayor posibilidad un piso para discutir con Busti lo que viene. Uno de los máximos dirigentes del PJ entrerriano le confió a esta página que "hoy el Pato tiene la posibilidad cierta de hacerle perder a Jorge la elección del 2011. Si van separados no hay posibilidad de victoria y un triunfo de la oposición es casi inevitable. Busti está obligado a acordar con Urribarri".
En esa frase, por poco ambiciosa que pueda sonar a lo oídos de los soldados del gobernador, radica la condición de indispensable que tiene hoy Urribarri y vive el nudo gordiano que tiene frente a si Busti. Acordar con Urribarri tiene un inconfundible "olor a 28 de junio", pero si se da una pelea a todo nada entre ambos -cosa que aun no está clara- será difícil pedir que se cumpla la máxima peronista que reza "el que gana conduce, el que pierde acompaña".
Internas o Ley de Lemas
Otro tema que emergió en el medio de la discusión es si conviene recurrir al sistema de la Ley de Lemas como forma de garantizar que el que pierda la interna, o la pueda perder, no juegue en contra o se abra.
El viejo esquema de internas peronistas, a la Cafiero vs. Menem, ya no existe. Desde que Menem conspiró contra la candidatura de Duhade y jugó a favor de De la Rua, se rompió el modelo. Luego vino el neolema de Duhalde, la transversalidad de Kirchner y la candidatura a dedo de Cristina. Así, la cultura política del PJ, que discutía hacia dentro todo pero que se unificaba siempre hacia fuera se fue perdiendo.
Y para solucionar la interna del PJ, pocas cosas son mejores que la Ley de Lemas. Mediante este sistema electoral, aplicado en varias provincias, el peronismo se convierte casi en invencible en términos electorales, ya que contiene la interna pero hace que las partes sumen al total. El modelo santafesino, en el que la disputa entre Reutemann y Obeid definía la interna, es el modelo a seguir. Allí, cuando se derogó la Ley, el peronismo dejó el poder.
Hoy el peronismo está explorando la posibilidad de la Ley de Lemas. No hay un curso de acción definido. Resta ver la legalidad del sistema, considerando los planteos de inconstitucionalidad en su contra, debido a la elección directa que prescribe la nueva carta magna provincial. Del mismo modo, no es menor el rechazo que puede suscitar en la oposición y en parte de la sociedad un modo de elección que para muchos desvirtúa en parte la voluntad popular. Bastante para pensar a la hora de tomar una decisión final sobre el tema.
A fines de 2010 o en octubre de 2011
En 2010, el gobernador tendrá que navegar entre los que no quieren saber nada con el gobierno de Cristina Fernández, aquellos que quieren mantener una buena relación con Nación y los que apoyan la gestión presidencial K hasta por convicción.
La dependencia de Urribarri del gobierno nacional genera controversia en el peronismo provincial y mucho más polémica despierta la posibilidad de un hipotético acuerdo con la candidatura de Néstor Kirchner en el 2011.
La fecha de los comicios también es central en la discusión. El urribarrismo considera que cuanto antes se hagan las elecciones mejor. Hay menos desgaste del ya sufrido por el gobierno provincial, se tiene más contenidos a los intendentes -que no pueden pegar el salto con tanta facilidad cuando queda más de un año por delante- y no se permite instalar las candidaturas opositoras, en especial una de Benedetti, por ejemplo.
A este plan "U" le queda sortear dos espinosos escollos. El primero de ellos es la legislatura provincial, la cláusula que le faculta a la misma disponer la fecha de elecciones, donde es sabido que la UCR no quiere el adelantamiento de las elecciones. El otro es la reacción que puede tener el kirchnerismo ante esta propuesta. No parece posible que reciban en el kirchnerismo con aplausos, "pitos" y "flautas" la iniciativa, de un gobierno considerado como tropa propia como el de Urribarri, de despegar su suerte electoral del destino de la Casa Rosada. Tal como se ve la relación entre Kirchner y Urribarri no parece que exista mucho margen como para que se propongan elecciones separadas.
Busti, por su parte, tiene las manos menos atadas para hacer y deshacer en esta materia. Juega con los tiempos y es posible que piense que mientras más tarde sean las elecciones más desgaste acumulará el oficialismo, pero tampoco debe seducirle la idea pegar las elecciones entrerrianas con las nacionales.
Pero este tema tiene una variable que escapa al control de los dirigentes del PJ local. El derrumbe del kirchnerismo promovido por la dinámica de un nuevo congreso nacional que pone en crisis al ejecutivo cada semana y que promete devorarse la escasa legitimidad popular que tiene el oficialismo. En este contexto, hoy nadie sabe cuando serán las elecciones nacionales, hecho que determina en buena medida el cronograma provincial.
La pelea por los Fondos de la Cafesg
La estrepitosa derrota electoral del peronismo en Gualeguaychú en las pasadas elecciones todavía hace ruido en la interna del PJ y en la política entrerriana. De aquellos pagos es Benedetti y De Ángeli, y desde allí se sostiene la más profunda y dilatada discusión política que ha tenido el gobierno provincial con sectores del propio peronismo: la pelea por los Fondos de la Cafesg.
Es posible que la futura elección de convencionales para elaborar una carta orgánica en la ciudad del Carnaval haga las veces de telón de fondo de algunos cruces, pero lo cierto y claro es que hoy, para dirigentes como Chesini o Bettendorff la única vía de supervivencia política es enfrentar abiertamente en cuestiones puntuales al kirchnerismo y al gobierno de Urribarri. Y el tema de los Fondos de la Cafesg es una oportunidad perfecta para hacer política en ese sentido.
La presión de Gualeguaychú
Ya sea por Botnia, el protagonismo de los días de la lucha contra la 125 o por la raíz política que kirchnerismo encuentra en esa ciudad, a través de Guastavino, Gualeguaychú es hoy una tierra netamente opositora. Sólo así se puede explicar la adhesión que sectores de la sociedad civil de aquella localidad manifiestan al proyecto de incorporación del departamento homónimo a las zonas beneficiadas por el reparto de los Fondos provenientes de la represa de Salto Grande.
Ningún ciudadano se opondría a que su gobierno local disponga de mayores recursos pero de allí a convertir una discusión política en un disputa mayor que aglutine a todo el arco opositor hay un largo trayecto. Únicamente el rechazo popular al oficialismo puede servir de combustible a esta disputa que representa en esencia una crítica a todo el discurso kirchnerista: la concentración de fondos, su inequitativa y antojadiza distribución y la apología de la obra pública como regulador social excluyente.
Es el mismo rechazo, en términos electorales, el que hizo que muchos dirigentes pongan atención a lo que pasa en la localidad del sur entrerriano. Como el caso de Busti, que se mostró a favor de la incorporación de Gualeguaychú al reparto de los Fondos de la Cafesg.
Pero la crisis política de Gualeguaychú no se agota en incorporarse o no a la nomina de pago de la Cafesg. Aun hay mucho por hacer para el peronismo si quiere recuperar un distrito clave, cuyo pésimo desempeño electoral puede volver a consumar una derrota provincial como la del 28 de junio.
Tiempo de definiciones
La caída libre del kirchnerismo impide cualquier planificación a mediano plazo siquiera. Menos un análisis certero. Sin dudas, el tablero nacional condicionará la marcha de todos los procesos electorales provinciales. Aun así, el peronismo entrerriano debe comenzar a delinear un escenario de cara al 2011. No se sabe mucho de lo que pasará ni cómo.
La experiencia del 28/6 despejó las dudas acerca de la "unidad en la diversidad". Los peronistas saben que no es el camino al triunfo. Ahora entonces, resta decidir si hay internas y como serán las mismas, si serán partidarias, cerradas o abiertas o se irá afondo con la Ley de Lemas, hoy en exploración. También falta saber si Urribarri se presentará o no, ya que aún no se ha definido claramente sobre el tema.
También el peronismo debe resolver graves problemas en localidades como la de Gualeguaychú, donde la merma de votos del partido de Juan y Eva Perón es tan grande que pone en riesgo cualquier proyecto provincial.
El peronismo está ante un escenario complejo, al cual ni siguiera le hemos sumado los problemas que le traerá una revitalizada UCR que va por la vuelta al poder.